jueves, 9 de mayo de 2013

Queque de Gofio con Miel

Hoy os dejo un queque de gofio. Para los que no sepáis, el gofio es harina de maíz tostada, típico de Canarias. También hay gofios de trigo, de mezcla de varios cereales o de millo (como llaman allí al maíz), y es este último el que utilizamos para esta receta.

Dónde podéis encontrar el Gofio, pues como he dicho antes, en las Islas Canarias. No sé si en algún supermercado de la península lo conseguiréis. Buenísimo como desayuno y como merienda, os lo recomiendo.
Ingredientes:
  • 125 mililitros de Yogurt Natural
  • 115 gramos de Azúcar Moreno
  • 110 gramos de Aceite de Girasol
  • 55 gramos de Harina Común
  • 60 gramos de Gofio de Millo
  • 3 Huevos tamaño L
  • 20 gramos de Levadura Química
  • 1 cucharada de Miel
Preparación:
  1. Preparamos la batidora. Ponemos, en un bol grande, el yogurt y los huevos y mezclamos con la batidora.
  2. A continuación añadir el azúcar y la miel y batimos hasta mezclar bien y que el azúcar se haya disuelto, unos 3 minutos suelen ser suficientes.
  3. En otro bol tamizamos la harina, el gofio y la levadura.
  4. Añadimos poco a poco a la mezcla del yogurt sin dejar de batir.
  5. Una vez toda la harina esté incorporada, poner el aceite y batir hasta que quede una masa homogénea. Quedará una masa bastante líquida.
  6. Precalentamos el horno a 180ºC, con calor arriba y abajo (yo lo hice con aire caliente porque mi horno no tiene esa función y salió riquísimo) y la bandeja en el centro del horno.
  7. Verter la masa en el molde, previamente engrasado y enharinado, y dejamos reposar hasta que el horno esté caliente.
  8. Metemos el molde en el horno caliente y cocinamos durante unos 35 minutos, hasta que esté dorado y al introducir un palillo en el centro salga limpio. En mi caso a los 20 minutos tuve que cubrirlo con papel de aluminio porque se estaba tostando demasiado pero no estaba hecho por dentro. En total estuvo unos 45 minutos.
  9. Cuando esté hecho, sacar del horno y dejar enfriar sin desmoldar unos 10 minutos.
  10. Pasado este tiempo, desmoldamos y dejamos enfriar del todo sobre una rejilla.
Y el resultado... este bollo así de esponjoso.
La verdad es que queda bien rico, y dura bastante tiempo sin endurecerse. A nosotros nos duró unos 5 días, tapándolo con papel de aluminio. ¡¡¡No duró más porque nos lo comimos!!!

Espero que os guste. Ya me contaréis.